… y cito textualmente

Justo Lipsio: sobre la prudencia

“Quiero definirla: un conocimiento y discreción de cosas que, así en público como en particular, se han de huir o desear. Dije “conocimiento”, porque ella ve todo (…). Añadí “discreción”, porque hace elección de las cosasm diferenciando con juicios las virtuosas de las que no lo son, y las útiles de las dañosas (…).

La prudencia tiene dos padres, la experiencia y la memoria de las cosas (…). Entiendo por el uso y experiencia una noticia de las cosas humanas por hableras visto y tratado; y por la memoria, una noticia semejante, alcanzada por el oído o por la lectura. La experiencia es más firme y segura, y así ocupa con razón el lugar de padre, porque ella aprende por sus propios daños, y no por los ajenos (…). Quienquiera que quisiere ser tenido por inteligente en negocio civil ha de menester experiencia. La cual todavía tiene esta falta, que no se puede aprender por preceptos o reglas: mas al cabo y a la postre, la edad la acarrea…(…).

Por lo que toca a la memoria, que es el otro padre de la prudencia, no sólo la igualo a la experiencia, sino que en algunas cosas la prefiero, por ser más ordinaria y fácil, extenderse más y acarrear más cosas a la prudencia, y a más personas… la historia, la cual no es otra cosa si no el alma y vida de la memoria. (…) Ella es luz de la verdad y maestra de la vida (…) Pero es necesaria mayormente en los Consejos, siendo la memoria de las cosas pasadas muy útil a las deliberaciones públicas.”

Justo Lipsio (1589)

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